Playoffs: la historia de Scaloni, Pekerman y el discípulo menos pensado del maestro

Los que estaban en el Antiguo Convento de Boadilla del Monte, en las afueras de Madrid, tenían plaza asegurada en el Mundial. Faltaba poco más de un mes para el torneo de Alemania y jose pekerman había organizado una manifestación de dos días. Uno de esos días en el antiguo claustro religioso, convertido en un moderno hotel, coincidió con el cumpleaños de Leandro Cufré. Al amanecer, mientras el defensor de Roma dormía, Lionel Scaloni no tuvo mejor idea que rociar su cabello con aceite de masaje. Sólo a Cufré, que cuidó su cabello con la paciencia y el cuidado de un monje tibetano. Así era Scaloni en aquella plantilla que jugaría el Mundial de 2006, un bromista incansable. “Pero tampoco quiero que la gente piense que estoy aquí con sombrero y nariz de payaso porque la gente va a creer que vine a divertir al grupo. Es importante que esto se entienda”, advirtió poniéndose serio. Pekerman siempre lo había tenido en sus planes.

El técnico había resuelto tres nombres desde la defensa: Ayala, Heinze y Sorin. En realidad, Sorin sería casi un centrocampista más. Por eso Javier Zanetti se quedó fuera del Mundial de Alemania, porque en la banda derecha necesitaba un defensa reconvertido, no lateral, para diagramar una línea de tres. Burdisso, Coloccini y Leandro Cufré fueron sus opciones. Y un apellido más, mixto, capaz de cubrir el lateral o unirse a la raya del volante: Scaloni. Nueve años después de coronarse con Pekerman en el Mundial Sub-20 ’97 en Malasia, el ‘Gringo de Pujato’ también protagonizaría un Mundial de mayores. De la mano de “Dios”.

Habla Pekerman y escuchan Scaloni, Guille Pereyra y Aimar, en Londrina, en el Preolímpico de 2000 donde Argentina no clasificaría a los Juegos de Sydney
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“¿Dios?” En septiembre de 2018, cuando ni Scaloni podía imaginar que sería el técnico de Argentina en Qatar 2022, cuando cumplió el rol de DT ocasional tras el descalabro en Rusia, tras un amistoso 0-0 con Colombia en Nueva Jersey –el segundo partido de una era que hoy suma 43–, la prensa cafetera Le preguntó si esa selección en transición, entonces dirigida interinamente por Arturo Reyes, podría ser superior a la anterior. “Ni mejor ni peor que el equipo de José, faltaría más. José para mí es Dios”. señaló con admiración. Pekerman se había ido muy poco antes, luego del exitoso ciclo 2012-2018 que había devuelto a Colombia al contexto internacional, a las Copas del Mundo.

José y Scaloni construyeron una historia, y el fútbol con sus singularidades Los enfrentará mañana en la Bombonera. A finales de enero de 2006, ya en el año del Mundial, Scaloni, a pesar de ser un símbolo y capitán de La Coruña, club al que había llegado en 1997, no jugaba. El técnico Joaquín Caparrós lo tenía aplazado. Y Pekerman lo necesitaba para jugar. Así surgió una cesión al West Ham hasta el final de esa temporada, un traslado a Londres durante cuatro meses. Y funcionó: fueron 17 partidos, 13 de Premier League y otros cuatro de FA Cup, donde llegó a la final y perdió en los penaltis ante el Liverpool. Con cinco participaciones en su palmarés en la selección -tres con Bielsa, que lo hizo debutar en 2003 ante Libia-, Pekerman lo incluyó en su plantel mundialista. Aquella sobre la que un día Julio Grondona bromeó: “Tengo que aprobar la lista, a ver si [Pekerman] Me manda un jugador de rugby en lugar de un jugador de fútbol”.

Años atrás nadie podría haber imaginado este cambio de funciones: ahora, el piloto de Argentina es Scaloni y Pekerman sueña con llevar a Venezuela al Mundial 2026
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En la Copa, Argentina jugaría cinco partidos. Scaloni fue suplente en cuatro y titular ante México, en los octavos de final que se resolvieron en la prórroga con el inolvidable bombazo de Maxi Rodríguez. Burdisso se lesionó y, con el número 13 en la camiseta, participó de los 120 minutos como lateral derecho. LA NACIÓN Lo calificó con un 5. En cuartos de final, en el partido de despedida ante Alemania, estuvo en el banquillo. Años después, ya como técnico de Argentina, con la piel del entrenador, entendió y compartió la decisión de Pekerman de no utilizar a Messi en Berlín… “Te queda el último cambio, estás ganando. Alemania te empieza a poner torres… Tuvimos a Crespo que se fue al primer palo en los córners. Eso sí, sacar a Crespo y meter a Leo o poner a otro chico en los córners… Como entrenador piensas: ‘Que acabe el partido ahí, quedan diez o doce minutos y no vamos a la prórroga’ . El juego tenía que terminar ahí. Fue uno a uno, sacando un jugador alto, que llevaba todos los balones al primer palo, y metiendo al ‘Flaco’ Cruz, que hacía lo mismo. Queríamos terminar el partido allí, Yo hubiera hecho lo mismo”.

Malasia 1997: Scaloni con la copa tras vencer a Uruguay en la final Sub-20;  25 años después serán rivales por los 90 minutos en la Bombonera
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Scaloni y Pekerman se habían conocido hace una década, en 1996, cuando el DT, ya campeón mundial sub 20 un año antes en Qatar, preparaba la nueva camada para el torneo de Malasia ’97. Citó a Scaloni, que jugó en Estudiantes. No lo convocó para el Sudamericano de Chile –en su lugar viajaron Luis Calvo, de Boca, y Martín Román, de Colón–, pero sí lo eligió para el Mundial Juvenil.

El ‘Gringo’ fue titular en el debut con Hungría y marcó un gol en el 3-0. En la victoria por 2-1 sobre Canadá fue reemplazado en el medio tiempo. Para el tercer juego recuperó el puesto de titular en la derrota por 4-3 ante Australia. En los octavos de final, una victoria por 2-1 ante la Inglaterra de Michael Owen, entró en el descanso por Diego Quintana. En cuartos de final, con Brasil, su gran actuación: Entró en el minuto 22 por Markic y allanó el camino para la victoria por 2-0. En semifinales (1-0 a Irlanda) estuvo todo el partido sobre el césped, y en la final contra Uruguay fue sustituido en el 84 por Pablo Rodríguez…, pero apenas dos minutos antes desbordó por derecha y remató al centro para que Quintana anotara el gol de la consagración.

También compartieron una frustración: el Preolímpico de Londrina-Cascabel, en 2000, eliminó a José y Scaloni de los Juegos Olímpicos de Sydney. Hoy la ‘Quinta de Malasia’ lidera las selecciones, desde distintas funciones, con Scaloni, Samuel, Aimar y Placente, e incluso Romeo como coordinador de jóvenes. Legacy Pekerman, que nunca aceptará ningún mérito. “Hay un grupo de trabajo que está haciendo las cosas bien, que tiene una sintonía. Vienen de una conquista ansiada, la Copa América, y se vislumbra un contagio interno y externo entre el grupo y el pueblo que no se logra fácilmente. Es para felicitarlos y desearles lo mejor”, dice el hombre que creyó en ellos cuando nadie los conocía. Seguramente la Bombonera será el escenario de un cálido abrazo entre Pekerman y Scaloni. Entre “Dios” y, tal vez, el discípulo menos pensado.

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