La cruzada de Netflix contra las cuentas compartidas, artículo de Elena Neira

El chollo de compartir una cuenta en Netflix parece tener los días contados. Las alarmas saltaron hace unos días, luego de que se anunciara una prueba piloto en Chile, Costa Rica y Perú, que obligará a pago extra a los que quieran compartir su cuenta con personas que no forman parte de la unidad familiar. El precio de añadir un miembro adicional no es excesivamente caro (el cambio no llega a los 3 euros) pero destruye una percepción psicológica muy arraigado en la mente de los clientes: que Netflix es un servicio barato.

Los términos y condiciones de uso que acepta un suscriptor al contratar Netflix no dejan lugar a dudas: se puede compartir una cuenta siempre que sea entre personas que formen parte de la misma unidad familiar. Legalmente, por tanto, Netflix puede impedir que compartamos cuentas con personas ajenas a ese núcleo. El problema es que ha tolerado esta práctica durante años. Supone un auténtico quebradero de cabeza financiero precisamente por lo extendido que está. Compartimos cuentas con nuestras familias, con nuestros amigos, con compañeros de trabajo. Incluso con ese ex al que le dimos las llaves en un acto de amor infinito y que sigue ‘chupando la olla’ porque nos olvidamos de cambiarle la contraseña meses después de la ruptura. Otros comparten cuenta para tener varias plataformas o como base para un trueque (mi Netflix para tu HBO Max). Compartimos cuentas, en fin, porque es cómodo y ventajoso.

La pregunta que surge es por qué ahora. Netflix ha estado mirando para otro lado, dejando que la práctica se extendiera porque eso le dio una presencia cada vez más importante en los hogares. Ahora, desde una posición más consolidada, está en condiciones de introducir cambios, por muy traumáticos que parezcan. Una vez que entiendes que los beneficios de la empresa dependen directamente de las tarifas que pagan los clientes mes tras mes, entiendes por qué es vital para ellos conseguir que la mayor cantidad de personas que utilizan el servicio paguen por él. Hoy en día Netflix tiene más de 220 millones de suscriptores. (es decir, cuentas que pagan una suscripción). Si tenemos en cuenta que la media de usuarios adheridos a cada cuenta es de dos, el número de personas que ven contenidos en esta plataforma rondaría los 450 millones. Solo si una fracción de esas personas que comparten cuenta contrataran un plan básico (7,99 euros) Netflix tendría acceso a una inyección extraordinaria de capital, necesaria en un momento como el actual, en un entorno lleno de competidores a precios más asequibles.

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Cuando salió el anuncio de la prueba piloto en América Latina, Twitter se llenó de respuestas airadas de los usuarios que aseguraron que no dudarían en cancelar la cuenta si Netflix impedía compartir la cuenta. La pregunta es si estamos en condiciones de hacer tal sacrificio en este momento. El principal atractivo de la plataforma, que durante años ha impulsado su meteórico ascenso en todo el mundo e incluso el apalancamiento de las cifras de piratería, es que ofreció mucho por lo que cuesta. Durante esa primera fase de crecimiento, Netflix literalmente perdió dinero con un único objetivo en mente: ganar cuota de mercado. Pero las tornas han cambiado. La relevancia cultural de Netflix hoy en día es innegable. De su cocina salen algunos de los programas más populares del mundo, auténticos motores de conversación y resonancia digital. Sí, hay mucha más competencia y siempre podemos contratar otra plataforma, pero Netflix tiene un as bajo la manga: ha conseguido posicionarse como un servicio tan imprescindible como lo fue antaño la propia televisión. Pensar en alguien sin Netflix suena casi tan extraño como cuando hace un par de décadas, antes de todo el boom de Internet, alguien dijo que no tenía televisor. Cancelarlo es quedarse fuera de una sociedad totalmente alineada por el famoso ‘Tudúm’.

esto es negocio Y por impopular que suene el movimiento, Netflix está en una excelente posición para pedirles a sus usuarios que hagan un esfuerzo. ¿Causará alguna pérdida? Sin duda, pero no es como si fueran a extrañar a alguien que no les estaba dando ningún beneficio.

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