“Donde hay odio, florece la armonía”

En un clima de profundo recuerdo, el Santo Padre dirigió la ejecución del Vía Crucis en el Coliseo de Roma. En una Semana Santa especial, de regreso a la normalidad, el evento vuelve a su lugar tradicional, luego de la emergencia sanitaria por el Coronavirus. Un abrazo de paz en tiempos de guerra.

Una noche que quedará sellada en la memoria y el corazón de todos. Casi dos años después, el 19 de abril de 2019, este Viernes Santo, 15 de abril de 2022, se ha vuelto a celebrar el Vía Crucis en el Coliseo de Roma. En 2020 y 2021, año marcado por la pandemia de la COVID-19, el famoso acto del segundo día del Triduo Pascual tuvo que trasladarse a la Plaza de San Pedro y celebrarse sin la presencia de creyentes por estrictas medidas.

Cerca de 10.000 creyentes y peregrinos -según la Questura de Roma- se dieron cita en el Coliseo para acompañar al Papa Francisco en un emotivo momento de oración y muchos más se conectaron mediante retransmisión en directo a través de medios y redes sociales.

En el Año de la Familia Amoris Laetitia, la meditación ha sido encomendada por el Santo Padre a las familias que han pasado por diferentes experiencias, esta narra escenas de la vida cotidiana, con dificultades, alegrías, esperanzas. Teniendo en cuenta la dolorosa situación en Ucrania, la reflexión también habla de las dificultades de los inmigrantes en el país de acogida.

Los textos fueron escritos por matrimonios jóvenes (estación I), familias en misión (estación II), matrimonios ancianos sin hijos (estación III), familias numerosas (estación IV), familias con hijos discapacitados (estación V). ), familias con hogar (estación VI), familias con padres enfermos (VII), abuelos (VIII), familias adoptivas (IX), viudas con hijos (X), familias con hijos consagrados (XI ), familias que han perdido un hija (XII), familias ucranianas y rusas (XIII) y familias inmigrantes (XIV).

El dolor nos ha cambiado
En la estación VI, proporcionada por la familia coordinadora del centro de acogida, se dio cuenta de que su casa era grande, no sólo por el espacio, sino más aún por la riqueza de la gente que allí vivía.

Nunca, desde el inicio del matrimonio -se vincularon- éramos solo dos. Admiten que su carrera de abrazar el dolor es y continúa hasta el día de hoy —con 42 años de matrimonio, tres hijos ilegítimos, nueve nietos y cinco hijos adoptivos que no pueden valerse por sí mismos y padecen graves problemas mentales— todo lo contrario de dolor.

No nos merecemos – dicen – que la vida nos sea tan bendecida. Para quienes creen que no es humano dejar en paz a la persona que sufre, el Espíritu Santo mueve en la voluntad de actuar y no permanecer indiferente, ajeno, señalan.

El dolor les ha hecho volver a lo real, ordena las prioridades de la vida y les devuelve la sencillez de la dignidad humana como tal. Para esta pareja, de manera dolorosa con tanto azote y crucifixión, junto a ellos, bajo el peso de su cruz, encontramos que el verdadero rey es el que se da y se da como alimento, en alma y cuerpo.

Toma nuestras manos como un padre
Al final, el Papa Francisco pronunció una poderosa oración, que compartimos a continuación:

Padre amoroso,
que haces salir el sol sobre buenos y malos,
no dejes el trabajo de tus manos,
¿Por qué no dudas?
para liberar a tu único Hijo,
nacido de una virgen,
crucificado bajo el reinado de Poncio Pilato,
Murió y fue sepultado en las entrañas de la tierra,
resucitó de entre los muertos al tercer día,
si me aparezco a mara magdalena,
a Pedro, a los apóstoles y demás discípulos,
y vivir siempre en la santa Iglesia,
es decir, Su Cuerpo viviente en el mundo.
Mantenlo encendido en nuestras familias
lámpara del evangelio,
que ilumina la alegría y el dolor,
cansancio y esperanza;
que cada casa refleje el rostro de la Iglesia,
la ley suprema es el amor.
Por la efusión de Tu Espíritu,
ayúdanos a deshacernos de ese viejo,
corrompido por la lujuria engañosa,
y vístenos de un nuevo ser humano,
creados según la justicia y la santidad.
Toma nuestras manos, como Padre,
para que no nos apartemos de ti;
convierte nuestro corazón rebelde al tuyo,
para que aprendamos a seguir el proyecto de paz;
hacer que los enemigos se den la mano,
para que gusten del pierda la reciprocidad;
desarma levanta tu mano contra tu hermano,
para que donde haya odio prospere la armonía.
Haz que no nos comportemos como enemigos de la cruz de Cristo,
para que podamos participar de la gloria de su resurrección.
El que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
para siempre.
Amn.

Fuente: Noticias del Vaticano
Ciudad del Vaticano, 15-04-2022

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